Proceso

Los botijos forman parte de la historia y queremos que vuelvan a formar parte de la vida de las personas. Nuestros botijos nacen en un pequeño taller de maestros alfareros de Alicante. Donde les dan forma con mimo, uno por uno, cuidando los detalles de su delicada y maravillosa arcilla blanca.

 Después recorren un emocionante viaje, nuestros botijos llegan hasta Madrid, donde son recibidos con cariño para ser terminados pintados a mano. Llego el momento de relajarse, respirar y dotar de personalidad a cada uno de ellos.

De forma minuciosa y al detalle, algunos con dibujos geométricos y lineales. Otros más abstractos con formas curvas y sensuales. Botijos pintados a mano  con colores vivos, otros en cambio, prefieren el color negro para desprender elegancia y saber estar.

 

Todos diferentes con sus formas y sus “cosas”. Creemos que es muy importante porque son piezas únicas y, por este motivo, nos gustaría que los observéis como pequeñas obras de arte.